
La actriz Lindsay Lohan se está refugiando demasiado en el alcohol, al punto que su familia le está pidiendo que se interne en una clínica de rehabilitación de adicciones, pero ella se niega rotundamente.
En las últimas noches, se la ha visto a Lindsay de fiesta en fiesta y bebiendo sin límites.
Hace poco tiempo, la justicia le ordenó asisitir a clases de prevención luego de que fuera detenida en la calle manejando en estado de ebriedad, pero al parecer Lindsay no está cumpliendo con el pedido judicial, lo que le podría traer un problema extra.
La relación de Lindsay con sus padres ya sabemos que es conflicta. Y particularmente es peor con su papá quien no siente reparos en acusar a su hija de drogadicta y en decir que debe ser internada urgentemente. Sin dudas, la adicción de Lindsay Lohan es el emergente de una situación familiar muy conflictiva que lleva a cuestas desde hace muchos años.